ECUACIÓN


+En la eterna ecuación del hombre
la incógnita se suspende
Y ahora esto
La traición de campanadas y alegatos
se oficia donde se olvidan los nombres que eran importantes.
Y ese miedo a las paredes
Que no sé cómo explicarlo, me conmueve.
Por lo cual apelo al frío de la noche
tiritando sin ese abrigo que me dabas
te lo comento
La desesperación es retorcida y no creo en lo que siento
Acaso también vendida estuvo siempre mi porfía
Todo ladra en la noche a esa traición y a las que debo.
Pero ya no hay culpables, madre mía. No puede haberlos nunca.
Es la ecuación finita meciéndose en los cielos nuestros, camaradas
Pero nos mienten como siempre
Nos pierden arabescos
Nos abandonan compañeros
nos ocultan los retornos cada día;
¡Sin la incógnita resuelta!

Si supieras que es tan simple lo que lloro.