VITRINAS




De niña,
y a la orilla del río,
esperabas  el salto del sol 
y sobre la tez de las aguas 
la sombra en guijarros y arena
Y saber de tu nombre Beatriz .

Y preguntabas en ti sumergida,
lo que pudieran saber de la vida
los secos bordes del río .

Soñabas con nombres
en guijarros y arena
hasta el dolor de tus pieles
y en tus pasos por grandes ciudades sin ríos .

Volviste  al río de infancia  buscando los brillos
en la tez de las aguas
pero tus ojos 
eran ajenos a esa chispa encendida
porque tu nombre ya no era Beatriz .

MARIA MERANI


LA DAMA QUE PREFIRIÓ VOLVER

(Taxidermia)

María Merani escribió dos libros y escribía como ustedes.
Ya fue olvidada.
y nadie sospecha de su risa que no me ocurre todavía.

Los vínculos genealógicos están incólumes - dice -
porque es mi domingo de nubes rosadas.

En los pocos días de vida que te quedan
me sonríes muy delgada.
Por un ojo de la calamina
fluye eréctil
el sol que te desnuda.

Colibríes son tus  ojos
Tus párpados caen y me cubren
y eso para mí
es el vestido de tu piel seca y pupa.

La abuela que es tu madre
borda un cetáceo
y me mira a sablazo indiferente
como quien avistara teleseries.

Me quedo pensando en el movimiento del cetáceo
flotando en los flecos del regazo.

Estás hecha una flor
con los encajes deshechos al trasluz de esa persiana.

Has dicho que morirás en breve
a ciencia cierta
al concluir el eco de estos versos.

Y  regalado un par libros
que son vidas tuyas nadando como peces
en la biblioteca de mis viajes
y mejor que cualquier premio.

Encumbro en el sudario eterno
mi mar de la memoria
y en el aire
a esa dama que prefiere irse para siempre.

Al salir del texto
respiro lo fresco de la tarde
esperando que cumplas tu palabra
para que este poema
también cumpla su sentencia.


MÚSICA


Con instrumentos de viento
el piano festina en la oreja
sus corrientes de aire.

El sonido viaja punzante
en su aliento beodo
que ondea disperso sin decir la boca es mía

Me avienta el sonido
desplegando mis velas, atento
al naufragio o exceso de cuerdas.

Me orean las voces
que emergen de escarcha
y de negra madera me braman ahítos

Me lleva sonoro el timbal
al otro lejano que soy
y armado de teclas me sopla al oído.

Y aquí;
no sé por qué la vitrola consume
su giro de celo
cuando con teclas deslizo
mis breves canciones.

SALIDA





Yo miro las nubes
y como termina la tarde para siempre.

Se rasgan las viejas cortinas de tul en el cielo
y en la ventana pasan las nubes turgentes.

Apenas el aire de siempre oscila allá afuera
y se mueven alambres de espera.
Miro intenso el espejo inmenso y muy quieto.

¿Dónde vas, hijo? Pregunta sin ruido.
Y abre las hojas en las que nunca ha vivido.
Y están vacías.
¡Madre!

¿Madre, se irán las nubes?

¿Dónde vas, hijo? ¿A dónde vas? Pregunta sin ruido.

Y en sus manos se enreda
la tarde caliente.

Yo miro las nubes
y como termina la tarde de siempre.

CUARTOS



Quiero ver los cuartos que me conocieron en la cuna
a los de largas sombras.


Sé que ninguno de ellos guarda el recuerdo exacto
del preciso niño que yo era.

A ellos les basta el ropero
y sus desiertos cajones,
su olor a madera todavía
y la puerta cerrada con murmullo artero.

Por lo general,
uno es ajeno a sus rincones,
a sus secretos
al desfile de sus tablas
y a sus noches con fiebre y ogros.

Algo parecido a rancios juegos
guardan los cuartos con fulgores de otra edad 
cuando se cierran para siempre

Pero me complacen
sin abrir ninguna puerta.


Saben que me marcho
a otra casa por llorar.

TZARA

La campanada suena dadaísta
si basculando tanto pájaro
crecen dinámicas al cielo las tardes de María
¿A qué mascar la harina etérea de una abuela
sin hacer menciones a otros familiares?

Hay cantos que se atascan en mucha brújula.

Hay demasiada inflamación tiritando cerca del tobillo
que es donde se originan numerosas caminatas.

Ninguna voz llegara jamás a tu canción
ya que nunca se acabarán esa jaquecas.

Y que vengan las mortuorias con sus diques desbordando.

Preparando el advenimiento de tus rendiciones
ya que todas ellas y de tus propias larvas
he nacido.

SONASTE (The Ramblers)


No toques esa canción. 
No la toques más.
Se atascó tu lobo.


El surco se cubrió de polvo y moho
y su camino se perdio en pleno giro.
Lo comprobarás a más tardar en mis colmillos.

En tu ojal no colgarán marchitas; no
tan sólo  calas inumerables calas
espirales insensibles, logarítmicas glaciales 

y feroces las que sueñas.

Nadie acepta que vulneres la secuencia.

Nadie perdona balbuceos.

Estás inmóvil como loba estéril luna
entre tanta gente que consume al bailoteo.

Es embarazoso, para los que te quieren, lo que ocurre
Y eso que han comido

y bebido largamente en estos días tus caninos.

Por eso ya no toques más
esa canción
que aullando permanece  mi manada a tus latidos.


Que no la toques más, te digo.



mascada ebria del deseo
y ahora
eco de otoñada
para mil hojas

No pidas ni un desgarro de mis hostias
que reverberas.

Te elevo
hacia los cielos rasos de mis catedrales. Te desclavo y elevo.

Mis manos nada pueden retener
de toda esa inmensa cabellera
que se desnuda en mi rezo apenas.


Ave María.

RIELES


Los rieles de amapolas
en temblor estival
se llevan los astros sin par.

No hay derrumbes colosales
Si no tu propia luna a la velocidad de la luz

Se deshace cuando pasa
cuando le pido una sola palabra
Adios.

Sobre tensos durmientes
un riel a cada lado es lo más que se me ocurre

para un par de besos 
cuando pasa el tren.

DECRETO


Cuando tu decreto salvaje se tiende mas allá de lo posible y se detiene
arranca ira desde siempre el río oscuro de tus ojos con el gesto
Lo mejor será callarse.

La soledad está en tu sombra. Sí señora.
y tu boca a punto puede remitirse a otros comentarios.

Hay sopores en tu paso
que indeciso atisbo. Mejor callo.

Si te tocara
nada podrá habitarte. No me cabe duda alguna.
Lo mejor será marcharse.

Si volviera la vista atrás
verás que ya nada me contiene.
Y lo mejor será olvidarte.

COLINAS


Brota el frío sobre las azules colinas
a pesar deste amor rotundo que desgarra
tú acaricias con fuerza de profana.

Ha cesado la maldita. Ya se ha ido.

Flotamos en la pura esencia de la vida, satisfechos.

Fluyen los hechizos
exóticos
marinos
sobre los depósitos de ayer
y tras esas colinas algo nuevo nos espera.

Pero son igual de azules los excesos
como siempre, nada es nuevo.

¿Quién después de esto lo creyera?
Qué por eso me abandonas

TODO


Porque lees
la inmensidad de la ley desconocida
te abrigaré de universales medidas.
Tu luz sideral manifiesta a viva voz mi texto
Los eternos anillos te argollan de cometas

Se posan en mi rostro y crecen a destajo vía lácteas.

Tus explosiones ordenan la gravitación de mis planetas

Tus bólidos se hunden en mis hombros
y lo eterno es la mirada torrencial sobre mi carta

Creo entonces ser vacío para eso que yo amo

Pero cada mañana me fusionas
y tu espacio infinito me desborda como si yo fuera un par de páginas.

EPITAFIO.



Me morderá el gusano
impúdicos hermanos.


Gustando mis pecados
quemantes e ignorados.


Pero ante los tormentos
pensaré que estoy muerto.

ECUACIÓN


+En la eterna ecuación del hombre
la incógnita se suspende
Y ahora esto
La traición de campanadas y alegatos
se oficia donde se olvidan los nombres que eran importantes.
Y ese miedo a las paredes
Que no sé cómo explicarlo, me conmueve.
Por lo cual apelo al frío de la noche
tiritando sin ese abrigo que me dabas
te lo comento
La desesperación es retorcida y no creo en lo que siento
Acaso también vendida estuvo siempre mi porfía
Todo ladra en la noche a esa traición y a las que debo.
Pero ya no hay culpables, madre mía. No puede haberlos nunca.
Es la ecuación finita meciéndose en los cielos nuestros, camaradas
Pero nos mienten como siempre
Nos pierden arabescos
Nos abandonan compañeros
nos ocultan los retornos cada día;
¡Sin la incógnita resuelta!

Si supieras que es tan simple lo que lloro.

DE LA HISTORIA SAGRADA

40 noches y fue tentado por el demonio
Olvidó colgar tijeras en el dintel de aquella puerta
A la casa entrará el demonio si no estás alerta
La abuela contará el rosario para ayudaros
Hay un roce de zapatos negros bajo la puerta
El niño dormirá después del padre nuestro
La madre tendrá el perdón de cada muerto
Apagará la vela de los malos pensamientos
Y despedirá por siempre alguna abuela
Hágase tu voluntad y notifique

40 noches
durmiendo en casa de la abuela
40 noches
lejano a la familia y su doméstico demonio
40 noches
aquí en la tierra como en el cielo de los huérfanos


Todo se quema, creador
y se consume en gritos de mujeres


Pero nadie se consume
durmiendo en casa de la abuela.

TRANSFORMACIÓN

Mi superficie es para uno y querés entrar.

El mismo nacimiento define mi círculo, mi símbolo,
la simplicidad y mi ciclo.
Hay cabida sólo para mí
Tal vez en un solo ángulo
Allí también estoy
Porque el que ves 

no es.

Tu cara se deforma como el envase de la mía
y en curvilíneos volúmenes relacionados por su lado común
penetras en mi contexto circular y hueco.
pero ha!
Tu geometría ya es en mí.


Tal vez engendremos un centro sutil. De otra naturaleza
Pero ahorita;
ahorita mismo,
que nos cabe todo y no existimos,
rebosas en mis bordes interiores.


¿Y cómo estuvo?

LA MUJER

Ven
varón
a gritar del fondo de tus ojos de niño
de donde tiendo cables para mirarte

Para mirarte broto nevada bajo tus pestañas de palote
broto tendida a tu lado boca arriba como tu primer vocabulario

Ven
varón
Ven a girar patrono
Gira bestial en tu apuro
trance patrón

Quisieras la hierba
ayunos del alba.

Quisieras rutina y la madre que soy
Quisieras colinas
pero giras
con sones velados
Varón de mi grito.
Varón de mi vida.

HA MUERTO UN IDEALISTA



Aquel día apareció por mi puerta
abrumado con sus maletas muertas.
Se tumbó y me dijo:

“...La vida misma mide un centímetro.
Uno carente de eminencias a lo más como poeta
pide permiso para sonreír en los domingos

poniendo dobles intenciones el doblez de mis rodillas.
No lo soporto.
Y te expulsaré a patadas
porque deseo tu dormitorio
tu ideología y tus tajadas...”


Al bajar la maleta al suelo
le clavé el puñal en el cuello.
Y ahora estamos de duelo.


El viento sopla sobre las moscas
jugando en mi dormitorio
con las jaculatorias toscas
de este histórico velorio.

EN FIN. . .


Y bueno eso sería todo por ahora
Con tanta llovizna persistente
se acabarían los dolores de cabeza
si la lluvia afuera permanece
Es lo que hay,
no más.
Mas en esta tarde en que me llueve con botones de tristeza
detrás de la cabeza se amanece.

Con flores de fineza
ciertamente
el día se mejora.
.
.
.